Lipedema o linfedema: ¿cuál es la diferencia?

Se confunden con frecuencia y, de hecho, pueden presentarse juntos. Aquí explicamos qué suele diferenciar al lipedema del linfedema y por qué ningún signo aislado permite determinar de manera fiable cuál de las dos condiciones tienes.

CIRCULACIÓN Y EDEMA — GUÍA PARA EL LECTOR

Dr. Daniel Mendonça

8/18/20265 min leer

El lipedema y el linfedema se confunden constantemente, en parte porque ambos pueden hacer que una pierna se vea más grande y en parte porque realmente pueden coexistir en una misma persona.

Pero no son la misma condición.

La manera más útil de comprender la diferencia no es buscar una única prueba perfecta. Es observar el patrón completo: qué está causando el aumento de volumen, dónde aparece, si el tejido es doloroso, si los pies están afectados y cómo se relacionan todos esos hallazgos.

La diferencia fundamental: tejido adiposo frente a drenaje linfático

En términos sencillos, las dos condiciones se originan a partir de problemas diferentes.

El linfedema es consecuencia de una alteración del drenaje linfático. El líquido y otros componentes del tejido se acumulan porque el sistema linfático no los transporta normalmente.

El lipedema, en cambio, es principalmente un trastorno relacionado con la distribución y las características del tejido adiposo. No es simplemente una acumulación de líquido linfático.

Esta es una distinción inicial útil, pero la biología es más compleja que simplemente «grasa frente a líquido».

El lipedema puede estar asociado con cambios en la microcirculación y el sistema linfático, y algunas personas pueden llegar a desarrollar también una disfunción linfática clínicamente significativa.

Por lo tanto, no siempre se trata de dos categorías completamente separadas.

Dónde aparece

La distribución proporciona algunas de las pistas más útiles.

El linfedema puede afectar una extremidad o ambas, dependiendo de la causa subyacente, y con frecuencia se extiende hasta el pie y los dedos.

El lipedema suele afectar ambas piernas de manera aproximadamente simétrica y, clásicamente, respeta los pies. Esto puede crear una transición relativamente definida alrededor del tobillo, entre la pierna afectada y el pie relativamente preservado.

Pero estos son patrones, no reglas absolutas.

Una persona con lipedema puede tener otra causa de hinchazón en los pies, y una persona con linfedema no necesariamente presenta todas las características clásicas.

Por eso, la distribución ayuda a orientar el diagnóstico, pero no lo establece por sí sola.

¿Qué ocurre con el edema con fóvea?

Los médicos también pueden examinar qué sucede cuando se aplica presión sobre el tejido.

En el edema con fóvea, la presión mantenida deja una hendidura temporal en la piel.

El linfedema puede presentar fóvea, especialmente en sus etapas iniciales, aunque el tejido puede volverse progresivamente más firme y presentar menos fóvea a medida que se desarrollan cambios crónicos.

El lipedema clásico generalmente se describe como una condición sin fóvea, a menos que exista otra causa de edema.

Pero, una vez más, esto no constituye una prueba diagnóstica que pueda realizarse en casa.

La presencia o ausencia de fóvea es un elemento de la exploración física, no una manera definitiva de distinguir ambas condiciones.

El signo de Stemmer

Otro hallazgo que los médicos comprueban en ocasiones es el signo de Stemmer.

El profesional de salud intenta pellizcar y levantar suavemente un pequeño pliegue de piel en la base del segundo dedo del pie.

Si resulta difícil o imposible levantar la piel, se denomina signo de Stemmer positivo, y puede respaldar el diagnóstico de linfedema.

En el lipedema clásico, el signo suele ser negativo porque los pies y los dedos generalmente están preservados.

Pero existe una limitación importante:

un signo de Stemmer negativo no descarta el linfedema.

Y poder levantar la piel normalmente tampoco diagnostica el lipedema.

El signo de Stemmer solo es útil como parte del cuadro clínico general.

El dolor y los moretones aportan más pistas

Los síntomas también pueden ayudar a diferenciar los patrones.

El lipedema suele causar sensibilidad o dolor en el tejido afectado, especialmente al aplicar presión, y la facilidad para desarrollar moretones es otra manifestación característica.

El linfedema produce con mayor frecuencia sensaciones como hinchazón, pesadez, tirantez o sensación de llenura. Sin duda puede haber dolor, especialmente en enfermedades más avanzadas o cuando aparecen complicaciones, pero el dolor y la facilidad para desarrollar moretones no definen esta condición de la misma manera en que ayudan a caracterizar el lipedema.

Una vez más, ninguno de estos síntomas permite establecer un diagnóstico por sí solo.

Lo que resulta útil es su combinación con la distribución y los hallazgos de la exploración física.

¿Puedes tener lipedema y linfedema al mismo tiempo?

Sí.

Y aquí es donde la distinción sencilla entre «grasa y líquido» encuentra sus límites.

Las investigaciones han identificado alteraciones linfáticas en al menos algunas personas con lipedema, aunque los resultados varían entre estudios y no significan que todas las personas con lipedema tengan linfedema.

En algunas pacientes, especialmente cuando la enfermedad lleva mucho tiempo presente o se encuentra en etapas más avanzadas, una disfunción linfática clínicamente significativa puede coexistir con el lipedema.

Esta presentación combinada suele describirse como lipolinfedema.

Por lo tanto, encontrar afectación linfática no significa automáticamente que el diagnóstico original de lipedema fuera incorrecto. A veces, ambos procesos contribuyen a lo que estamos observando.

Por qué es importante distinguirlos correctamente

La distinción es importante porque el tratamiento no es idéntico.

El tratamiento del linfedema se centra especialmente en controlar la hinchazón y favorecer el drenaje linfático, utilizando habitualmente medidas como compresión, ejercicio, cuidado de la piel y terapia descongestiva individualizada.

El tratamiento del lipedema también incluye frecuentemente compresión y actividad física, pero los objetivos son diferentes: controlar síntomas como el dolor y la pesadez, mantener la movilidad y la capacidad funcional, y abordar los problemas asociados, en lugar de intentar simplemente eliminar el líquido acumulado.

Cuando el lipedema y el linfedema coexisten, el tratamiento debe tener en cuenta ambos componentes.

La perspectiva de un cirujano vascular

No me baso en una sola prueba para establecer esta distinción: ni únicamente en la exploración de los pies, ni en la presencia de fóvea, ni en el signo de Stemmer.

Observo cómo encaja el patrón completo:

¿Está afectada una pierna o ambas? ¿Los pies están involucrados? ¿El tejido presenta fóvea? ¿Es sensible al tacto? ¿Aparecen moretones con facilidad? ¿Cómo ha cambiado el patrón con el tiempo?

Cualquiera de estos hallazgos, considerado de manera aislada, puede llevar a una conclusión equivocada.

Juntos, cuentan una historia mucho más útil.

Lo más importante

El lipedema y el linfedema son condiciones diferentes.

El lipedema afecta principalmente a un patrón característico de tejido adiposo, generalmente en ambas piernas, con preservación relativa de los pies y frecuentemente acompañado de sensibilidad y facilidad para desarrollar moretones.

El linfedema es consecuencia de una alteración del drenaje linfático y puede afectar los pies y los dedos, comprometer una o ambas extremidades y producir hinchazón, pesadez y cambios en los tejidos que evolucionan con el tiempo.

Pero la distinción no es lo suficientemente absoluta como para establecerla a partir de un solo signo, y ambas condiciones pueden coexistir.

Por eso, los médicos utilizan el patrón clínico completo, en lugar de una única prueba en los pies, una prueba de fóvea o un síntoma aislado, para diferenciarlas.

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